Como el nombre de esta corriente lo indica, el arte urbano está profundamente enraizado con la cotidianidad y el quehacer diario. Quien desarrolla el street art suele tener un fuerte compromiso social, que se manifiesta no solo en su manera de revalorizar espacios urbanos que normalmente no se considerarían objeto de culto artístico o con valor estético alguno, sino también con acciones concretas en pro de la comunidad. Tal es el caso de Styk, artista urbano británico quien acaba de autentificar y aprobar la venta de una de sus obras para ayudar al Centro Social Magpie, de Bristol.

Pudiera parecer contradictorio que un representante del street art venda uno de sus trabajos, pues por norma se acepta que el arte urbano se opone al establishment y, con ello, al mercado del arte, pero si se va a obtener un beneficio no personal sino para la sociedad no resulta tan descabellado. Styk solo autentifica sus trabajos si esto redunda en beneficios para la comunidad en la cual fueron creados. Tal es el caso del Centro Social Magpie, el cual fue desalojado recientemente y está buscando una nueva sede.

Al respecto, el propio Styk afirmó lo siguiente: “El Centro Social Magpie fue uno de los espacios libres que alentó activamente al street art y me ayudó a convertirme en el artista que soy hoy en día. Generalmente desapruebo la venta de piezas urbanas, pero aquí haré una excepción. Me brinda un gran placer autentificar esta pieza, así el Magpie podrá seguir ayudando a la siguiente generación de artistas”.
 
La obra en cuestión data del año 2009, y fue realizada por Styk en la pared frontal del centro social. Bautizada Magpie, la pieza ha sido preservada, enmarcada y ofrecida en subasta puesta en venta por medio de la casa de subastas londinense Phillips. Aquel que adquiera la obra recibirá además un certificado de autenticidad. El precio estimado de Magpie es de 8.000 a 12.000 libras, y la subasta se realizará el 8 de diciembre.
 
Fuente y créditos de las fotos

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Phillips